¿Qué es la mente humana?
2013-02-26
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La mente se puede definir como la parte de la psique donde tienen lugar los procesos de la conciencia.

Pero ¿dónde está la mente?

Somos conscientes de que pensamos e imaginamos, pero no tenemos una idea precisa de dónde tienen lugar, tanto los pensamientos como la imaginación. Escuchamos nuestros pensamientos en el silencio y vemos las imágenes de nuestros sueños en la oscuridad. ¿Cómo es posible que no podamos escuchar los pensamientos o grabar las imágenes de los sueños?

La razón es fácil de deducir: los pensamientos y la imaginación deben tener lugar en una impenetrable dimensión fuera de la realidad física, que no obstante interactúa con la real a través del cerebro y sus facultades de la memoria y la interconexión de sus neuronas. Dimensión que en lenguaje de la filosofía llamamos psique y en el de la teología espíritu.

El principio que alienta cualquier forma de vida es la unión entre una entidad física y una psíquica, o dicho de otro modo, entre cuerpo y alma. Un cuerpo sin alma sería un “zombi”, y un alma sin cuerpo un espectro. Ninguno de ellos estaría vivo.

Sobre la psique o el espíritu

La función de la psique es dotar a la materia orgánica de inteligencia para orientar un comportamiento que le permita sobrevivir, crecer y reproducirse; es decir, realizar con éxito las funciones vitales. Para ello la inteligencia cuenta con las fuentes innatas del instinto, la fe y la intuición, el yo mismo, y de las adquiridas de la experiencia, la creatividad y la razón, la circunstancia. Ambas se realizan a través de las sensaciones del cuerpo, las emociones de la imaginación y las impresiones de la mente.

Por tanto, la psique, o el alma, debe contener los fenómenos de la imaginación y de la mente, cuya función es la de proporcionar estímulos para la formación de las ideas que determinen nuestros conocimientos y nuestra conducta. Estas ideas serán más complejas cuanto más complejo sea el lenguaje en que se expresen, pues todas las ideas están contenidas en una o varias expresiones que las definen.

Las funciones de la mente

La función de la mente es convertir las sensaciones de los sentidos y las emociones de la imaginación en impresiones, que nos permitan hacernos una idea de qué son, cómo son y por qué causa son. Para ello tanto la sensación como la emoción tienen que adquirir una determinada forma de ser en el espacio y en el tiempo. Esta forma de ser está contenida en su impresión y confirman su existencia, pues solo existe aquello que tiene una forma de ser.

Una vez que recibimos una impresión debemos concebirla, o tomar consciencia de su existencia contenida en su forma, y es en este momento cuando comienza el proceso mental, que se inicia en la consciencia y concluye en la formación de la idea que estamos buscando.

La mente y la consciencia

Al concebir la forma de la cosa que nos ha trasmitido una sensación o una emoción y que nos ha causado una impresión, lo que hacemos es trasladar la cosa observada a la mente. Ya no es la cosa que está ahí, fuera de nuestra mente, sino la cosa reproducida en nuestra mente, y esa reproducción mental constituye el objeto; es decir, el objeto es la cosa concebida por la mente.

Por tanto, la mente es lo que nos permite llevar las sensaciones y las emociones a la consciencia. Algunos neuro-científicos pretenden demostrar que estas sensaciones y emociones son trasmitidas al cerebro, y que es el propio cerebro el encargado de elaborar la idea, lo que contradice mi previa reflexión, pues no hay justificación para la mente.

Al tener el objeto concebido en la mente podemos estar seguros de su existencia. Este ha sido un gran paso en el desarrollo de nuestra mente humana, pero ahora nos surge el problema de cómo distinguir unos objetos de otros para no confundirlos y poder relacionarlos entre si, según su causa y efecto, no solo para conocerlos sino para entenderlos.

Para conseguirlo nos vimos en la necesidad de crear un lenguaje que fuera más allá de sonidos emotivos, y que representara fielmente la particular forma de ser de cada objeto. El resultado fue la concepción del sujeto, o la voz que representa el objeto.

A partir de entonces los seres humanos interpretamos la realidad según la concebimos y no según la experimentamos, pues ya no estamos rodeados de cosas sino de objetos de diversa forma, y nada tiene sentido para nosotros si no podemos idearlo. En otras palabras, nuestra realidad no es la es en sí misma, sino la que concebimos con la mente; es decir, subjetiva.

La mente y el lenguaje

Con la creación de un lenguaje basado en los sujetos tenemos la posibilidad de crear nuevas voces que definan mejor su significado, añadiéndole características, cualidades, y acción. Con ello logramos definir cada vez con más precisión el significado del sujeto, y esta definición compleja y precisa, o la más objetiva, constituye la idea de lo observado o imaginado.

El conjunto de ideas que conforma nuestra consciencia de la realidad constituye lo que llamamos la mentalidad.

Pero la mentalidad no determina el comportamiento integral de los seres vivos, sino su forma de ser de acuerdo a sus ideas. Lo que determina su comportamiento es su psicología. Un pájaro puede tener una limitada mentalidad en base a la variedad de sus trinos, pero una compleja psicología teniendo en consideración también su sensualidad y emociones.

Todos los seres vivos tienen sensaciones y emociones, y poseen alguna forma de lenguaje para concebir sus impresiones, por tanto su consciencia de la realidad y su mentalidad será tan compleja como sea la de su lenguaje. Si carecen de voces para nombrar los objetos que conciben, su mente no tendrá la capacidad de formar ideas, como es el caso de los bebés humanos y los animales.

Resumen

La mente, y la psique que la contiene, no forman parte de la realidad física que pueda ser experimentada, sino a una dimensión irreal pero complementaria de la real, porque todo lo que es y existe se mueve en un espacio-tiempo, y si no hubiera un espacio-tiempo potencial, es decir, la nada, el todo no podría expansionarse y no podría ser ni existir.

Esta inevitable dualidad materia y espíritu es lo que constituye la vida, y la mente es una parte de la inteligencia que la hace posible. El cuerpo solo es la fuente de los estímulos que la mente necesita para concebir las ideas.
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