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FILOSOFÍA
¿Qué es la mente humana?
La mente es la parte de la psique donde tienen lugar los procesos de la conciencia. Por tanto, no es una sustancia sino un fenómeno.

(Sugiero al lector que lea mi reciente monografía ¿Qué es la realidad?, donde expongo mi tesis sobre la mente en un contexto mucho más amplio)

Las funciones de la mente

La función primera de la mente es convertir las sensaciones y las emociones en impresiones que nos permitan concebirlos como objetos, y, posteriormente, asignarles un determinado gesto, sonido, dibujo, voz o signo, que determine su forma de ser o sujeto. Como todos los seres vivos poseen alguna forma de expresión o lenguaje, incluidas las plantas, todos tienen una determinada mentalidad, siendo más compleja cuanto más variada sea su forma de expresión.

Para este proceso es necesaria la conciencia, cuya función es obviamente concebir las impresiones como objetos, permitiendo así la formación del sujeto, y con ello las ideas.
La mentalidad no determina el comportamiento integral del los seres vivos, sino su forma de ser de acuerdo a sus ideas. Lo que determina su comportamiento es su psicología. Un pájaro puede tener una limitada mentalidad en base a la variedad de sus trinos, pero una compleja psicología teniendo en consideración también su sensualidad y emociones.

La intuición es otro fenómeno de la mente, cuya misión es preconcebir una idea a partir de los indicios de racionalidad que emanan de las sensaciones y de las emociones, así como de otras impresiones que resulten contradictorias.

Mente y alma, en qué se diferencian

El alma y la mente son fenómenos psicológicos que tienen sus causas en los sentidos. El alma traduce las sensaciones físicas en emociones espirituales, que son percibidas por la alteración de las constantes vitales. Por tanto, el alma no es una sustancia independiente del cuerpo, sino simplemente la expresión ética de la emotividad natural del ser humano. Por tanto, todos los seres vivos con capacidad de emocionarse tienen alma

Como emoción inconsciente, pendiente de una impresión, el alma es la causa de la imaginación y de los sueños, pero también de los valores éticos, estéticos y morales, como bueno, bello, dichoso, gracioso, etc. Ideas que sugieren las propias emociones, y que son el fundamento tanto del arte como de la religión.

Por ejemplo, en el dibujo de un niño la emoción está reflejada en los colores de la imagen, mientras que la impresión del objeto que desea representar está torpemente reflejado en la forma. Lo que significa que su imaginación es poderosa, pero su capacidad mental para concebir las formas es todavía limitada.

Por alguna razón que no alcanzo a comprender, desde la Escolástica hasta la filosofía moderna se ha confundido la mente y sus funciones con el espíritu, como lo prueba la obra cumbre de Hegel, “Fenomenología del espíritu”, que algunos comentaristas traducen por “Fenomenología de la mente”. Solo cabe una explicación: la mayoría de estos filósofos provenían de las facultades de teología.

La mente y el cerebro

La mente es un fenómeno psicológico, por lo que no tiene sentido confundir su naturaleza y función con el cerebro. El cerebro es una prodigiosa máquina que almacena sensaciones, recibe y envía impulsos, segrega sustancias y relaciona millones de datos entre sí a través de sus cien millones de neuronas, pero no piensa por sí mismo, porque el pensamiento es una función de la mente.

Se comprende que en un momento cultural dominado por las ciencias teóricas y experimentales, se intente confundir la mente con el cerebro por su estrecha vinculación, pues la mente es la que reflexiona previamente las órdenes que ejecuta el cerebro. Es simple de entender esta diferencia si comparamos el cerebro con un ordenador personal, que por muy complejo y potente que sea, no hace sino ejecutar las órdenes de su usuario, que es su mente.

La neurología tan solo puede estudiar directamente la relación que puede haber entre las sensaciones físicas y el cerebro, mientras que las sensaciones fenomenológicas específicamente mentales son materia de la filosofía, en tanto que las emotivas lo son de la psicología. Obviamente, no es más inteligente quién tiene el cerebro más desarrollado, sino quien lo tiene mejor aprovechado, por la misma razón que no es más inteligente quien posee el mejor ordenador sino quien mejor sabe manejarlo.
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